La década perdida: 2007-2017

La etapa más brutal de la crisis que ha experimentado España en el último siglo va quedando atrás. La recuperación del crecimiento y del empleo es un hecho. Ahora bien, estos signos positivos tienen contrapartidas negativas muy destacadas. Tantas que invitan a abandonar cualquier tipo de complacencia. Es más, contemplados en su conjunto, los rasgos principales de la recuperación configuran un panorama preocupante.

Las razones son muchas, pero entre ellas destacan dos. La primera, es que la economía española sigue hoy alejada del nivel de ocupados previo a la Gran Recesión. Y la segunda, porque, como ha puesto de relieve el gobernador del Banco de España, el avance de la productividad sigue siendo muy modesto. Algo obvio, por otro lado, cuando los sectores motores de la mejora son los mismos, de baja productividad y, por tanto, de bajos salarios, que antes de 2007. Desde esa perspectiva, no cabe engañarse: estamos ante una década perdida en el esfuerzo, imprescindible para mantener y mejorar el bienestar, de alejarnos de competir en base a bajos salarios.